Esta leyenda surgio en la Edad Media, cuando los gatos asi como magos y brujas, eran víctimas de la Inquisición. A pesar de los esfuerzos para acabar con ellos (al maldad) ellos dificilmente disminuian de número. Esto se debió a que muchos de sus defensores, personas escondian y criaban en secreto a los gatos.


Así las cosas, en la antigüedad, el número siete fue considerado como un número afortunado para algunas culturas que basaban sus supersticiones en la numerología. Por lo tanto, el siete, que es “una trinidad de trinidades”, parecía de lo más adecuado para nuestro misterioso felino. "

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